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Silencio

Con la practica de meditación vipassana, he conseguido silenciar mi mente “rumiante”, ahora estoy mucho más tranquila, aunque el silencio como ausencia de sonido, no lo he encontrado.






Cuando entro en meditación, entro en las sensaciones de mi cuerpo, en el fluir de mi respiración … todo tiene un sonido. Dentro de mi cuerpo hay mucha “bulla” y no me refiero a los pensamientos, me refiero al bullicio de los latidos de todo el cuerpo, el fluir de la sangre por la venas, el aire que se cuela por todos los rincones, es como si siempre estuviesen de fiesta por ahí adentro.


Además de todas estas sensaciones de bullicio, hay voces, intuiciones, emergen imágenes … ¿es posible que a esto se le llame silencio interior?


Y ¿esta reflexión para que la hago?


Porque mi lema es :


“desde el silencio a la acción con propósito”


Y cuando alguien me pregunta que significa la frase, me quedo un poco parada, pues yo, no se lo que es el silencio.


El silencio del que habla mi eslogan, trata de sonido sutil. Para escucharlo hay que acallar los ruidos externos. Acallar la corriente de pensamientos de la cabeza. Abrazar todo lo que esté ocurriendo para tranquilizar las emociones del momento.


Eso, sí, eso si es lo que yo entiendo como silencio.


Ese silencio es en el que entro cuando estoy en mis reuniones de coaching, es un silencio muy rico, muy lleno de información. Una información que está siempre disponible y a la que se llega aprendiendo a escuchar.






La primera regla para escuchar es, no hablar.


Escuchar al otro mientras habla y cuando calla.


En muchísimas ocasiones son esos espacios sin palabras cuando el cliente conecta con ese sonido sutil, lleno de información y él solito encuentra lo que no encontraba por si solo. Resulta paradójico aunque también tiene su explicación.


Estoy participando en la formación d coaching sistémico y de equipos de Claudé Arribas, de la escuela Metasystem y como frase de comienzo del curso dijo:


“Dicen los físicos que el vacío es donde más energía se concentra.”


En esta formación entrenamos la escucha de ese sonido sutil. La escucha sistémica. Todos estamos interconectados, por lo tanto esa información está disponible para todos. Tan solo hay que estimular nuestra escucha.


Entrenamos la capacidad de entrar en el vacío para utilizar esa concentración de energía allí concentrada, la utilizamos a nuestro favor y al de nuestro cliente. Si él no llega, a la escucha sutil, como todos estamos conectados es fácil que yo pueda escuchar la información que está para él y se la entrego por si le resuena.


En mis reuniones de coaching cada vez practico más el silencio. Mi escucha está mejor entrenada, y cada vez más, el cliente encuentra por si solo respuestas más potentes, más suyas.


Cada vez parece que hago menos y eso es lo interesante del coaching, que cuanto menos intervenimos, menos posibilidad de “manipular” hay y el cliente llega a la solución más adecuada para él.


¡¡Y como estamos interconectados, las soluciones a las que llega el cliente suelen ser también buenas para mi!!



 

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